Saber que te quiero, y saber que no me quieres... la espera marchita de un tiempo que jamás llego.
No hay miradas, no hay verdaderas palabras... sólo están mis versos cansando tus oídos, la incómoda verdad de saberte querido... y queda el cansancio en mis letras al jamás ser leídas, el cansancio de mi voz que trata de hablarte sin respuestas, queda tu nombre vagando entre verdades presentes, el estruendo de un rechazo ante cada acercamiento... y lo veo claro ante mis ojos, ya no existe más que angustia al pensar en lo que no fue.
Tus palabras en cambio, muy lejos de mi rumbo, acarician otros cielos... Soledad y finales recurrentes...
En un rincón del olvido, bajo los pies de mil desprecios, encontré aquella rosa que entre fantasías deje en tu puerta. Mas ya esta marchita, muerta finalmente sin jamás haber sido amada, perdida en el olvido, como mi propia existencia en tu memoria.
Descripción de lo escrito:
Lo escribi, hace mucho tiempo, para mi ex, despues de algunos problemas, que nos hicieron terminar, adversidades injustificadas, en fin sentimiento perdido.

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